De todos es sabida la habilidad que tienen los gatos de poder caer sobre sus cuatro patas. Haciendo ejercicios de auténtico contorsionismo consiguen, de esta manera, sobrevivir a caídas que representan una altura docenas de veces superior a la altura de su propio cuerpo.

En realidad, esto es así hasta un cierto punto.

la explicación a estos hechos la encontramos en este texto, extraído de la red:


Es bien conocido por los veterinarios que la caída de los gatos suele tener peores consecuencias si se produce desde un primer piso que si es desde un 2º o 3º.

La explicación es la siguiente: cuando el gato nota la aceleración de la caída, adopta una postura encogido con las patas estiradas, que le permite, al llegar al suelo, amortiguar el efecto del impacto. Si la caída se produce desde un primer piso, el gato no tiene tiempo de adoptar la mencionada postura.

Parece lógico pensar que a partir de la altura a en que el gato puede adoptar la postura defensiva, cuanto mayor sea la altura mayor serán las consecuencias de choque. Sorprendentemente no es así.

Los daños producidos por la caída aumentan con la altura hasta un cierto punto, a partir del que se produce una disminución de los daños, que ya no vuelven a aumentar al seguir creciendo la altura.

Explicación: El gato adopta una postura defensiva solo cuando nota la aceleración de la caída, en cuanto alcanza la velocidad límite, deja de haber aceleración y el gato relaja su postura que por ser menos encogida, ofrece mayor superficie de contacto con el aire. Este aumento de superficie trae consigo una mayor resistencia frenando la caída y consiguiendo una nueva velocidad límite más pequeña.

En este vídeo podemos apreciar, a cámara lenta, la fantástica maquinaria del gato en acción: cómo prepara su cuerpo, girando en el aire, para hacer frente a una caída libre:



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