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Algunos gatos parecen disfrutar viajando en automóvil, pero para otros el hacer tan sólo unos pocos kilómetros se convierte en una auténtica tortura. Cuando no queda más remedio que viajar con ellos, debemos de tomar una serie de medidas básicas para hacer que el trayecto sea lo más cómodo posible:
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Es preferible que el gato no ingiera alimentos ni líquidos durante, al menos, las tres ó cuatro horas anteriores al viaje. |
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Por propia experiencia, la administración de sedantes farmacológicos con objeto de tranquilizar al gato lo dejaremos sólo como ultimísimo recurso y cuando sea imposible poner en práctica todo lo demás. |
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El transportín debe ir bien sujeto en el asiento posterior del vehículo, posicionado de tal manera que el gato pueda ver el exterior del mismo, es decir, con la abertura en la direccion de la marcha. Esto permitira al animal poder vernos, y a nosotros vigilar en cada momento el estado del gato. Si el vehículo está adaptado a las nuevas normas y dispone de cinturones de seguridad en los asientos traseros, aseguraremos el transportín de esta manera para evitar que se mueva con las incidencias de la circulación. En ningun caso se llevara el animal suelto por el interior del coche o en cajas o receptaculos no normalizados. Un gato asustado puede amenazar la seguridad de los ocupantes del coche, causando un grave accidente. |
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Ni la calefacción, ni el aire acondicionado, deberán estar demasiado altos. Si las ventanillas van abiertas, estaremos atentos de que la corriente de aire no vaya directamente sobre el animal. |
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Aunque posiblemente no le haga mucho caso, no es mala idea dejar dentro del transportin su juguete favorito, no tanto con intencion de que el animal juegue durante el trayecto, como de procurarle un objeto cercano y familiar para que se sienta lo mas tranquilo posible. |
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Si el trayecto es largo, es aconsejable hacer alguna breve parada para dejar salir breves momentos al gato al exterior permitiéndole estirar las patas. ¡Ojo! Siempre sujeto mediante correa o arnés, nunca suelto. Intentaremos, además, que beba agua fresca, aunque sea en poca cantidad. No seria mala idea, en epoca estival o si la temperatura es demasiado alta, proveernos con antelacion de un recipiente termo en el que llevaremos cubitos de hielo, para asegurarnos la disponibilidad de agua fresca. No debemos sorprendernos si el animal no aprovecha estas paradas para hacer sus necesidades, pues seguramente preferirá esperar a llegar a destino para poder utilizar su cajón con normalidad. |
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Al final del trayecto, como nosotros, se sentirá un poco cansado, así que lo mejor es dejarle descansar el tiempo necesario en un sitio tranquilo de su agrado que él elija. Si se decide por permanecer seis horas debajo de una cama, no hay que importunarle: no es su casa ni su entorno habitual y saldrá cuando deje de estar asustado o precavido. |
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Al margen de todo lo anteriormente expuesto, hay una serie de normas elementales a seguir si pensamos viajar con nuestro gato, independientemente del medio de transporte que vayamos a utilizar:
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Toda planificación es poca. Hagamos un "plan de ruta" previendo las paradas a realizar, dependiendo de la duración del trayecto. |
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Hablando de planificación... ¿dónde vamos? Si abandonamos por unos días nuestro país de origen, antes nos habremos informado de la legislación del o de los países destino de nuestro viaje en cuanto a la entrada en los mismos de animales de compañía. En algunos, someter al animal a cuarentena es preceptivo. Informémonos si es preciso, llamando a las administraciones correspondientes. |
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Si vamos a alojarnos en un hotel, es mejor ahorrarnos sorpresas: indaguemos qué hoteles admiten animales de compañía antes de hacer las oportunas reservas. |
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¿Tenemos las vacunas del gato al día? Evidentemente, no queremos exponerle a más riesgos de los necesarios. |
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Si bien en algunos lugares es preceptivo, en la practica su uso todavia no esta muy extendido. El microchip va a ser nuestra mayor baza en el desafortunado caso de que nuestro gato se pierda, cosa que lamentablemente puede ocurrir. Si nuestro animal no lleva microchip, entonces buscaremos la manera (sujetando una tarjetita en el collar por ejemplo) de hacer que nuestro gato pueda estar identificado en cada momento, incorporando una tarjetita con nuestro nombre, el suyo, y numero de telefono, de manera que podamos ser localizados en cualquier momento. |
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Por último, si no te has decidido a sortear todas estas dificultades por tu cuenta, recuerda que existen otras opciones, que son desde dejar al gato en casa, si la ausencia va a ser corta, hasta contratar los servicios de una residencia felina de nuestra confianza, o ¿por qué no? informarnos sobre las empresas especializadas en el transporte de mascotas dentro de medios de transporte perfectamente adecuados a este fin. Recuerda: ¡¡lo primero es el bienestar de tu gatito!! |
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