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Estaban sólos en la casa desierta. Fuera hacía frío y llovía. La noche era oscura y tempestuosa.

Ella deseó que él la tomara entre sus brazos, la consolara, la protegiera de la tormenta... Admiró su aspecto fuerte. Él la miró, sin decir nada.

De pronto, el deseo se desató. Él corrió hacia el sofá donde ella se encogía, casi tiritaba. Tenía la mente nublada. Fuera, los relámpagos iluminaban brevemente la estancia. Sólo fue un instante de duda, de temor. Sí, lo sabían. Eran conscientes de estar haciendo mal, aquéllo no tenía que estar ocurriendo, pero... era tan embriagador dejarse llevar, sumergirse en la pasión... Se acariciaban y besaban sin descanso, no había lugar, en esos momentos, para la culpa.

De repente.... ¡¡Horror!! Se encendió la luz.


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